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| Priest |
Registrado: Mié Jun 02, 2010 1:51 am Mensajes: 1
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Buenas gente, el otro día revisando entre mis documentos encontré en un pdf una suerte de librito que venía escribiendo hace tiempo, y quedó sepultado en el olvido. A lo mejor a alguno le interesa pegarle una ojeada. Es la historia del Final Fantasy IX, ni más ni menos. Perdonen que ponga el archivo en descarga, pero era demasiado extenso para escribirlo en el tema. Más abajo les dejo el preludio, por si no tienen ganas de bajárselo entero. http://www.mediafire.com/?2zn2dlawatwSaludos, PRELUDIO
Despertó de su plácido sueño debido a un movimiento brusco. Otra vez se le había aparecido esa luz azul al final del pasillo y, convertido en pájaro, había intentado alcanzarla... “Esto está oscuro como la boca del lobo…” Aún adormecido y sin ver nada, se preguntó si el movimiento de su catre era producto de los resquicios del letargo o si se debía a otra cosa. Entonces el débil pero constante crujir de los maderos lo hizo caer en cuenta: se encontraba en un barco. Y en ese sentido sueño y vigilia no diferían mucho, porque ese barco se trataba de un barco que volaba. Él era miembro de Tantalus, una de los más prestigiosos elencos teatrales del mundo…y una de las cofradías de ladrones y buscatesoros más eficaces, aunque esta segunda faceta de la banda permanecía casi secreta. Se oyeron unos pasos crujiendo en el suelo, seguidos de un golpeteo de puerta. “Sólo un momento más…” -Zidane, ¿estás ahí? –preguntó una voz desde el otro lado. -¡Sí! Enseguida voy. -¡Apresúrate, compadre! Ya estamos por llegar, y el Jefe quiere hablarnos. Encendió una lámpara. La iluminación que desprendieron las velas era débil, pero alcanzaba para revelar un par de cajas tiradas, algunos retratos con marcos antiguos y pilas y pilas de ropa, disfraces y percheros, desparramados a lo largo y ancho de un gran ropero. Se alistó lo más rápido que pudo, y salió de la habitación. En el medio de un largo pasillo, se cruzó con una placa de bronce en la pared:
Barco Teatro Prima Vista Tipo: Barco volador de lujo con teatro, categoría B Peso: 8235 toneladas Capacidad: 288 pasajeros Combustible: Energía neblínica Constructor: Astilleros Zebolt Registrado en Lindblum, legajo Nº 1.546
Llegó hasta una pequeña puerta de hierro, algo derruida por el óxido. Golpeó. -Adelante. Se trataba de un lugar repleto de cosas, no muy acorde a las reducidas dimensiones de la habitación. Podía apreciarse una caja fuerte, algunas salamandras y calderas, con baldes de carbón a los costados y un par de palas. En un extremo se veía un estante con algunas botellas de contenido dudoso, y un perchero con abrigos viejos y polvorientos. En el centro de la sala, alrededor de una mesa ratona redonda, lo estaban esperando cuatro hombres, con pinta de maleantes. Blank, el más joven de ellos, llevaba –muy ridículamente, como Zidane le hacía notar siempre que podía- un cinturón de cuero cruzado en el pecho, y un peinado en cresta muy extravagante. El otro, Marcus, vestido con jubón celeste, portaba un pañuelo marrón atado a la cabeza. Era grande y fornido, con algunos tatuajes en el brazo y una cara tosca y cuadrada, más su expresión era bondadosa. Luego estaba Cinna, medio rechoncho y de baja estatura, cuyo rostro asustaba hasta el más valiente. Y por último, el Jefe, Bakú. Un sujeto enorme cuyo fuerte temperamento y gran imponencia solo era comparado por su facilidad para reír y enojarse…y por su descomunal y gigantesca barriga. -Siempre holgazaneando, eh. -Sí, a veces me doy el lujo de permitirme ciertas cosas… -¡Cállate ya, hombre! Ven a sentarte. Como si fuese un maestro de escuela, el Jefe se irguió sobre su taburete y, con una mirada inquisitiva, los observó uno por uno. Luego señaló hacia el mapa que estaba desplegado sobre la mesa. -Repasemos el plan de hoy –dijo-. Tantalus, la infame y temible banda de ladrones (es decir, nosotros), está arribando al reino de Alexandría. Su misión: Secuestrar su heredero al trono, la princesa Garnet . Cinna, explícanos el resto a todos, a ver si no lo has olvidado –se dirigió a su secuaz, como si fuese un pusilánime alumno de dudosa reputación académica. -¡Claro que no! Le´ e´plicaré el re´to, eh –el hombre sacó un barco en miniatura de su bolsillo-. Nue´tro barco pronto llegará a Alexandría. Cuando e´temo´ ahí haremo´ como si no pasara ná…y representaremo´ nue´tra obra de gran éxito “Quiero ser tu canario”. ¡Rómpete una pierna, Marcu´! Tú tiene´ el papel principal, eh. El hombre con pinta de rudo asintió. -En la obra zí. Pero en el zecueztro loz protagoniztaz zerán Zidane y Blank. -¡Así es! –saltó Blank- En el entreacto, crearé el caos entre la gente del castillo con esto que tengo aquí…-metió la mano en su bolsillo, y sacó un frasco de vidrio. Dentro de él, se veía cómo unos pequeños insectos cascarudos intentaban buscar una abertura por donde escabullirse - Los bichos oglop no me gustan para nada, os lo aseguro. Pero el deber es el deber –dijo en tono solemne y, si Zidane no lo conociera desde hace años, hasta hubiese pensado que lo decía en serio-. No se preocupen por mí, tendré que aguantarme. ¡Después será tu turno, Zidane! Bakú lo miraba apremiante. El Jefe era de esas personas que se cabreaban con facilidad. Y una de las cosas qué más divertían a Zidane era cabrear al Jefe. Por eso amaba las situaciones como aquellas, en las que se le presentaba la posibilidad. -De acuerdo…en la confusión, raptaré a la reina Branhe. -¡Por supuesto! Tú te encargarás de secuestrar a la Rein… ¡No, imbécil! ¡A esa gorda de porquería no! –Se exaltó Bakú. Zidane sonrió para sí- Nuestro objetivo es Garnet, la princesa más hermosa que jamás haya tenido Alexandría. La caldera de la habitación escupió una bocanada de humo, indignada, en el momento en que el joven rufián miraba hacia el cielo claro por una escotilla que había. “Ya veremos”.
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